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Jim
Clark es considerado la persona que desató el boom de
Internet * Fanático de la Argentina * Dice que el
gobierno sólo tiene garantizar y dejar el resto a los
privados
Es
el tipo de hombre que uno imagina con camisa leñadora,
botas gruesas y hasta un hacha en la mano. Que se
confiesa feliz cazando en Entre Ríos, pescando con
mosca en Bariloche y planeando desafiar las peores
sudestadas en el Río de la Plata.
Pero
con más de un metro noventa, espaldas anchas y un
eterno bronceado, Jim Clark, de 56 años, y una fortuna
de 18.000 millones de dólares ya pasó a la historia
por razones muy distintas: es considerado la persona que
lanzó el boom de Internet.
Uno
de los más grandes visionarios del mundo del microchip
y los circuitos, en 1995 creó el primer programa que
permitió navegar masivamente por la web: Netscape.
Ahora el gigantesco rubio divide su tiempo entre Silicon
Valley y la Argentina, casi de incógnito y siempre tras
una semana de caza, pesca y vacaciones, evitando
contacto con todo salvo la Madre Naturaleza.
Aún
así -y a pesar de que le gusta aclarar que es "de
las personas que hacen; otros después explican"-
en un almuerzo con La Nación se animó dar sus
consejos para el desarrollo de Internet en la Argentina,
en un momento en que su principal organismo de
investigacion cientifica acaba de atravesar crisis y
todo el sistema está puesto en discusión.
"Lo
mismo vale para cualquier país del mundo, porque las
claves son sólo dos: educación y reglas comerciales
claras. Saber que si uno hace A, va a ocurrir B. El
gobierno sólo tiene que garantizar esas dos cosas y
dejar el resto a la actividad privada", resumió
con su habitual lenguaje directo.
Pero
agregó que esto es paradójico, porque en Estados
Unidos el desarrollo de Internet vino en gran parte
impulsado por el gobierno. "Pero nada de lo que
hace es gratuito, sino que es dinero de los
contribuyentes, y más allá de un punto el costo es
insostenible. E incentivar a las privados es muchísimo
más eficiente siempre", subrayó, en un breve paso
por Buenos Aires.
Considerado
uno de los cerebros más creativos de la nueva economía,
Clark se encoge de hombros y asegura que "la
creatividad es una cualidad altamente
sobrevaluada".
"Soy
exactamente igual a cualquier otra persona. Todo el
mundo tiene ideas. La diferencia es que yo voy a hacer
lo que sea para concretarlas", manifestó.
¿Cuál
es el secreto de su éxito? "Dicen que fui la
persona indicada, con la preparación indicada, en el
momento exacto de la historia, y sinceramente lo
creo", comentó sonriendo.
De
chico poco parecía presagiarlo. Nació y creció en un
pueblo de Texas donde ser pobre significaba ser
verdaderamente pobre. Mal estudiante y de comportamiento
problemático -uno de esos claros ejemplos de que para
triunfar en la vida hay que comenzar por el mal camino-
fue echado del colegio y se anotó en la Armada.
Recluta
sin futuro
Rápidamente
identificado como un recluta sin futuro, le fueron
asignadas las peores tareas en el mar. A su regreso tuvo
que tomar un examen de matemática de rutina. Sus
oficiales no recordaban a nadie que hubiese logrado un
puntaje tan alto. Ocho años más tarde, Clark acumulaba
una licenciatura en matemática, un máster en física,
un doctorado en Informática y una cátedra propia en la
Universidad de Stanford .
Sin
embargo, se aburría. Hasta que en 1981 puso a sus
alumnos a trabajar en el proyecto de un chip
tridimensional que, por primera vez, permitía simular
la realidad en la pantalla. Ese fue el comienzo de su
empresa, Silicon Graphics, y el fin de su vida académica.
Una
vez convertida en una gran corporación, ésta dejó de
atraerle: "El hombre tiene una tendencia
conservadora, a cuidar lo que ya tiene, pero yo me
aburro, y tengo que saltar a algo nuevo -confesó a La
Nación. Por eso, dejó todo y se lanzó a
investigar cómo la gente común podía acceder a
Internet. En 1995 creó el primer navegador masivo de la
historia, Netscape, y su fama estaba consolidada: era el
hombre que veía la nueva cosa nueva antes que el resto,
y la concretaba.
-Pero,
¿podrá hacerlo la Argentina?
-Todo
depende de la educación. En mis empresas, muchos de los
puestos más altos están ocupados por gente de la India
porque tienen la mejor educación tecnológica del
mundo. En los 40, Nehru creyó que la India tenía más
posibilidades de mantenerse independiente si se convertía
tecnológicamente en un par de sus antiguos
colonizadores. Y creó el sistema más eficiente de
institutos especializados que conozco, que los convierte
en las personas clave de cualquier emprendimiento de la
nueva economía.
-Nuestro
ministro de Educación comenzó una campaña para llevar
Internet a todas las escuelas del país. ¿Qué opina?
-Creo
que es fundamental, de las pocas obligaciones del
Estado, porque al paso que todo avanza, si no van a
hacer los nuevos analfabetos. Internet en la escuela es
revolucionario, la primera vez que los chicos pueden
tener masivamente acceso directo al conocimiento. Antes,
todo venía mediado por el profesor. Es cierto, alguno
podía escaparse a la biblioteca y aprender un poco más
por su cuenta, pero no era la regla. Por eso es
comprensible el temor que despierta Internet en algunos
profesores, y la necesidad de una capacitación
permanente. Pero, de cualquier manera, las reglas de la
enseñanza cambiaron: por más entrenamiento, siempre va
a haber un área donde los chicos van a saber más. Y
hay que favorecerlo.
-¿Por
ejemplo?
-Con
materias como Tecnología desde muy chicos. Es
importante que tengan una idea de lo que pasa detrás de
cada máquina y circuito, que no sean sólo herramientas
sino que las vean como parte de la explicación del
mundo que vivimos hoy. Así como hay Lengua y Ciencias
Naturales, algo de tecnología es fundamental como
conocimiento de base en el siglo XXI.
-¿Que
les recomendaría a los chicos argentinos que se lanzan
a los negocios de Internet?
-Que
no se mareen y se guíen por el sentido común, por las
preguntas básicas, como si existe gente que vaya a
comprar el producto, etc. No hay nuevas verdades. La
nueva economía no es más que la vieja economía con
anabólicos. Pero si antes soñaban con ser estrellas de
rock y ahora quieren hacerla grande en Internet les diría
que eligen bien: las posibilidades para ser Jim Clark
son infinitas. Mick Jagger es más difícil.
-En
la Argentina vivimos un gran boom de Internet pocos
meses atrás, que ahora cayó muchísimo. ¿Que va a
pasar?
-Un
poco de química básica: siempre hay que controlar la
combustión. Cuando no se la controla, hay explosiones.
Pero no se preocupen: el fuego no se apagó todavía.
-Usted
es señalado como uno de los responsables de lanzar el
boom de Internet. ¿Qué vendrá después?
-Cualquier
cosa que es posible con comunicaciones más veloces y un
mercado extendido. Entiéndame: cualquier cosa. Pero en
cuanto tenga una idea en concreto no voy a estar camino
a San Pedro, sino encerrado creando una compañía
nueva. Voy a extrañar la Argentina, pero es lo que me
mantiene vivo.
Por
Juana Libedinsky
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