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Nicholas
Negroponte tiene un problema: ha llegado a lo más alto
y ha sido internacionalmente reconocido como el gran gurú
del futuro digital. Por lo tanto, tiene poco que ganar y
siempre se encuentra en la tesitura de perder su status
de privilegio. Acusado en ocasiones de excesivo
optimismo, de vender un mundo que no existe, de
simplificar para su utopía situaciones complejas,
Negroponte es, pese a quien pese, un pensador original y
de ágiles reflejos involucrado en el mundo de los
ordenadores desde la década de los sesenta. Cualquiera
de los lectores de "Mundo Digital", su
best-seller traducido a más de treinta idiomas, o de su
columna mensual en "Wired", sabe de su
capacidad de fascinación.
Fundador y
alma máter del prestigioso Media Lab del Massachussets
Institute of Technology en 1985, Negroponte cuenta con
información de primera mano sobre el futuro tecnológico.
En todo caso, el profeta del mundo digital no olvida
que, por ejemplo, en el Tercer Mundo hay otras
prioridades. "Los bitsno se pueden comer, uno no
puede vestirse con ellos o usarlos como refugio",
afirma.
En su opinión ¿Cuál es la mejor manera para
resolver los problemas de las ciudades reales al mismo
tiempo que se construyen las digitales? Como arquitecto
y experto en tecnología, ¿Puede sugerir una manera en
la que la ciudad digital pueda ayudar a la real?
Mi época
de arquitecto se remonta a los años sesenta, por lo que
no diría que soy un experto acerca de las ciudades
reales. Lo que puedo decir es que el mundo digital será
más importante para los jóvenes y la educación, lo
cual debería tener un impacto positivo en las ciudades.
Quizás, más importante que ayudar a las ciudades
reales tal como las conocemos es darse cuenta de cómo
cambiarán su papel, convirtiéndose más en elementos
socializadores y decreciendo como espacio económico de
negocios. Tal como se organizan los negocios, cada vez
menos cerrados jerárquicamente , la ciudad sólo tendrá
significado como un lugar para el intercambio humano,
para el arte y el entretenimiento.
Usted
coloca en oposición radical los átomos y los bits. Sin
embargo, los bits, normalmente se definen como átomos
de información. ¿No está defendiendo, en última
instancia, un radical atomismo informacional? ¿No cree
que lo más importante es la interacción a distancia
entre los seres humanos por encima de la digitalización?
Las telecomunicaciones son realmente importantes. La
interacción es la base de la telefonía, la
video-conferencia, y las futuras proyecciones
holográficas, las cuales le colocarán a uno en la sala
de estar de otra persona. Pero la diferencia entre los
átomos y los bits es mayor. El negocio de bits está
evolucionando, es aquél en el que la gente hace bits o
añade valor a los bits existentes. Bajo esas
condiciones, la naturaleza de cómo hacer negocios
cambia. Se encuentra, por primera vez en la historia, el
concepto de una industria casera global (anteriormente sólo
existían multinacionales, sólo compañías realmente
grandes) Una pequeña compañía multinacional es ahora
novedosa y posible gracias al nuevo tipo de producto, un
producto que no tiene peso, tamaño, color o masa, y que
puede viajar a la velocidad de la luz.
Hasta ahora, los actales dispositivos multimedia están
basados en sistemas audiovisuales y, por esta razón, se
dirigen sólo a dos de nuestros sentidos. ¿Qué sabe
sobre la situación de las investigaciones acerca de
otros sentidos como el tacto o el olor? ¿Es posible un
mundo o cultura digitales que no impliquen los demás
sentidos?
El elemento audiovisual es generalmente de una dirección
-del computador a usted-. No puede recorrer el sentido
contrario; no le puede ver u oir. Por lo tanto, los
primeros pasos serían una buena visión y audición
(incluyendo el reconocimiento de voz). Los pasos
siguientes serían el tacto y la retroalimentación de
fuerza, dos sentidos sobre los cuales respondemos muy
poco en las comunicaciones con el ordenador. El último
sería el olor. ¿Sabe por qué? No porque sea difícil
de realizar, sino porque es díficil librarse
de ellos.
En sus propias palabras, existen personas sin hogar
digital, pero también existen los sin hogar en el
Tercer Mundo. ¿Puede la cultura digital ayudar a los
sin hogar digitales a adquirir una casa real? ¿Puede
esta cultura (digital) mejorar sus condiciones de vida?
Esta la pregunta más habitual de las que se me hacen.
Lo considero, y mi respuesta, no ha de sorprender, va a
ser optimista. El Tercer Mundo tiene dos ventajas. La
primera es que esos países tienen una infraestructura
de telecomunicaciones muy pequeña y lo que funciona en
la actualidad es la fibra óptica, la conexión sin
cable y lo digital- no tienen la carga de historia de
telecomunicaciones de los países desarrollados. La otra
es su población, que tiende a ser joven, a menudo con
el 50% de la población por debajo de los veinte años
-gente que se desenvuelve como pez en el agua cuando
accede a los computadores.Pero se necesita apoyo, recuérdese
que éstos son bits, no átomos. Los bits no se pueden
comer, no puede uno vestirse con ellos o usarlos como
refugio.
Los ordenadores actuales (compuestos de teclados,
ratones e impresoras) serán obsoletos muy pronto. Por
lo tanto ¿Merece la pena formar a nuestros niños con
estos mecanismos, o es mejor esperar a las nuevas
carpetas digitales, con reconocimiento de voz o toque)
que usted menciona en "Mundo Digital"?
Esto es como comprar una cámara de 35 milímetros.
Sabemos que cada año van a ser mejores y van a cambiar.
Pero no espere. Esperar es lo peor que se puede hacer.
Es cierto que el ordenador de hoy no se parecerá al de
mañana, pero sería un crimen hacer esperar a los niños,
porque los niños no lo son por mucho tiempo. Cuando se
aprende lo que se necesita hoy, incluso si se convierte
en el latín de mañana, se hace uno más flexible y
mucho más capaz para adaptarse.
¿Deben las escuelas asumir las labores educativas o
deben ser los padres los cuales son en su mayoría
analfabetos informáticos? Si lo deben ser lasescuelas
¿Cómo podemos evitar que introduzcan sus propias
normaseducacionales?
Podría ser como la educación sexual, que no pertenece
a las escuelas y ligeramente a los padres. Los niños
aprenden de los niños. Es realmente un medio de oído a
oído. En el ámbito de la escuela, los niños saben más
que los profesores. Esto es precisamente bueno para su
ego y para su aprendizaje de cómo deben enseñar. Pero
esto precisa de un profesor que piense profundamente
para trabajar en este entorno. En casa, es lo mismo. En
los países desarrollados, los niños ricos tienen más
medios informáticos que en sus escuelas. En el mundo
desarrollado esto es, con frecuencia, un incentivo.
La educación digital es un elemento educacional estratégico
que los Estados Unidos han desarrollado recientemente.
Pero ¿Considera que los futuros gobiernos serán
capaces de garantizar un acceso igual y democrático,
con suficientes fondos y oportunidades para todos los
estudiantes?
Mi predicción es que sí. El acceso a los ordenadores
será en general tan importante como el aire limpio, el
agua depurada, y la medicina preventiva. Ningún
gobierno garantiza estas cosas, pero sería difícil
imaginar uno que no lo intentara.
El término "analfabeto digital" es muy
expresivo. Pero puede entenderse incorrectamente y puede
ser interpretado de forma polémica. ¿Podemos pensar, más
allá de la metáfora, que en nuestro futuro digital,
ser un analfabeto informático podría ser tan malo como
un analfabeto lingüístico?
Ser un analfabeto informático podría ser, de hecho,
peor que analfabeto lingüístico. Al menos, si se es un
analfabeto respecto al lenguaje, se puede trabajar,
jugar, y formar una familia con cariño. Pero en tanto
en cuanto el mundo se vuelve cada vez más digital,
tocará todos los aspectos de nuestras vidas. El
impedimento será enorme.
Continuando con la alfabetización digital, en España,
en el comienzo de la industria informática (durante los
setenta), la programación se consideró como la clave
para el desarrollo informático. Como consecuencia,
mucha gente se dedicó a aprender los principios básicos
de la programación. En la actualidad, y tal como usted
propone en su libro, la facilidad tecnológica debe ser
el objetivo de los desarrollos actuales. Por lo tanto,
la tendencia ha cambiado. ¿Podría usted sugerir un
currículum para la enseñanza secundaria?
Sugerir materias básicas para un curriculum es como
recomendar una clase de física a un jugador de
baloncesto o clases de dicción a alguien que llama por
teléfono. Es hora de dejar que los trabajos de informática
vayan por su cuenta. Esto no quiere decir que las matemáticas
o la electrónica, o que las muchas teorías del
lenguaje, el significado o las comunicaciones deban
ignorarse. Pero todas estas deben provenir de la pasión
y de un estilo cognitivo, no de los currículos.
Europa trata de mantenerse en línea con Estados
Unidos y Japón en el desarrollo informático. ¿Cree
usted que EEUU está haciendo las cosas correctamente?
Si no es así, ¿Cuál es su mayor error?
Estados Unidos y Japón son muy diferentes en cuanto a
su desarrollo informático. En América hay un
crecimiento de la vida digital. Japón, en cambio, está
atrapado en su propia homogeneidad histórica. Los
japoneses hacen ordenadores, pero, como sociedad, los
utilizan muy poco. Su presencia en Internet es realmente
reciente. Lo que debería hacer Estados Unidos es
desregular y animar a las naciones a privatizar sus
telecomunciaciones mucho más deprisa. La ausencia de
los ordenadores en la vida europea puede atribuirse casi
enteramente a los altos costos de sus
telecomunicaciones.
¿Cuál es su respuesta a la brecha entre los países
desarrollados y los del Tercer Mundo? Esta está
creciendo, sobre todo respecto a la informática. Los países
del Tercer Mundo necesitan una política específica
para reducir esta distancia. Por favor, mencione algunos
puntos básicos para esta política.
Soy
alérgico a la palabra "política", pero
comprendo su pregunta. Mi respuesta incide casi
completamente sobre los costos. Las comunicaciones en
los países del Tercer Mundo son ridículas, en el
sentido de que están en manos del gobierno, se
gestionan de mala manera, y muchas veces obtienen más
del treinta por ciento de sus ganancias de llamadas
telefónicas que no se completan. Pero los ordenadores
son también demasiado caros. Windows 95 no sirve para
el Tercer Mundo. Es demasiado grande, ocupa demasiada
memoria y tiene excesivas opciones. Es mucho más
necesaria una máquina que cueste 150 dólares.
Fuente: Nova Economia
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