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Los inicios
de esta empresa que se promociona como la
"librería más grande del mundo"
son bastante conocidos: a los 30 años de
edad, Jeffrey Bezos renunció a su trabajo
como programador de computadoras para Wall
Street en 1994; cargó sus cosas en un camión
de mudanzas y dijo a los choferes que los
encontraría en Boulder (Colorado), Portland
(Oregon) o Seattle (Washington); se subió
al automóvil que manejaba su esposa y
elaboró el plan comercial de Amazon en su
laptop mientras atravesaban todo Estados
Unidos. Pensó una lista de 20 productos que
podrían ser vendidos en la Web y luego los
redujo a sólo libros y música.
Bezos se
estableció en Seattle y al final se inclinó
por los libros en la reducida lista de
productos. Tanto libros como música, calculó,
se venden mejor en Internet porque existen
demasiados títulos para que una sola tienda
los albergue en su inventario. En el negocio
de la música, las seis mayores discográficas
podrían frenar un nuevo negocio en su
industria y este no era el caso de los
libros, donde existían cerca de 4.200
editoriales. Más adelante cambiaría de
idea con respecto a la música.
El
empresario fundó la compañía en julio de
1994: un año más tarde la página electrónica
de Amazon comenzó a hacer negocios. Rápidamente,
el sitio ganó popularidad y clientes, en
gran parte debido a que ofrecía servicios
de atención personalizada comparables a los
de las pequeñas librerías de barrio al
mismo tiempo que brindaba acceso a 2,5
millones de títulos de libros.
Amazon
comenzó a recaudar una gran cantidad de
dinero. A finales de 1996 se había
convertido en una de las tiendas minoristas
en línea más exitosas de la red y desde
entonces sus ingresos se incrementan
trimestre tras trimestre. De 1996 a 1997, la
facturación pasó de US$15,7 millones a
US$147,8 millones: en 1998 la empresa alcanzó
los US$600 millones.
El hecho de
no mantener un inventario físico de las
tiendas ha mantenido eficientes las
operaciones de Amazon: oficinas en Seattle y
depósitos sólo con los títulos más
solicitados. Las librerías ordenan la mayoría
de sus productos a los revendedores en
cuanto los clientes realizan la compra.
No
obstante, y como sucede con la mayoría de
los negocios en Internet, la compañía
todavía no es rentable debido a la enorme
inversión que está realizando en márketing
y tecnología.
Amazon
también se destaca por haber ofrecido al público
la primera oportunidad seria para invertir
en bolsa en una compañía de venta
minorista de Internet. A pesar de que otras
pequeñas empresas de actividad similar
hicieron su debut en el mercado antes que
Amazon, no existió ninguna otra compañía
que fuera tan conocida ni seguida tan de
cerca.
La salida a
bolsa de Amazon en mayo de 1997 (en el
Nasdaq) obtuvo bastante publicidad. En el
primer día de negociación los
inversionistas llevaron el precio de la acción
hasta US$23,59 (del precio establecido de
US$18). Pero luego las acciones cayeron, y
en las tres semanas siguientes a la salida a
bolsa, los títulos se encontraban por
debajo de los US$18 originales.
Algunos
dijeron que la caída del precio tenía
sentido, tomando en cuenta que Amazon no
lograría ganancias a corto plazo. Pero la
compañía también se enfrentaba a serio un
problema : Barnes & Noble.
La asentada
cadena estadounidense de librerías comenzó
tarde la venta de libros a través de
Internet, pero hizo todo lo que pudo para
recuperar el tiempo perdido. El 13 de mayo,
días antes de la salida a bolsa de Amazon,
Barnes & Noble inauguró su página en
la Web y demandó a Amazon por atribuirse el
título de "la mayor librería del
mundo". La compañía también desató
una feroz guerra de precios al ofrecer
enormes descuentos a sus clientes de
Internet.
Amazon
contraatacó con una demanda de su parte y
luego azotó a Barnes & Noble en una
agresiva batalla por los clientes en línea.
La compañía se asoció con otros servicios
en línea o motores de búsqueda para
Internet y construyó una red de
"asociados a Amazon", que reciben
un porcentaje de las ventas por dirigir tráfico
a su página.
En 1998, la
compañía dejó bien claro que aún tenía
mayores ambiciones. Agregó música y luego
videocasetes a sus ofertas. La adquisición
por US$180 millones de Junglee permitió que
Amazon tuviera completo dominio de un motor
de búsqueda que permite la compra
comparativa en línea de una gran variedad
de artículos, desde módems hasta música y
ropa. También pagó US$90 millones para
comprar PlanetAll, una compañía cuyos
productos permiten a los usuarios organizar
direcciones y calendarios en Internet.
Wal-Mart Stores demandó a Amazon con el
argumento de que intentó contratar a sus
empleados y socios comerciales para copiar
el enorme sistema de información de
Wal-Mart, al cual sólo el gobierno de
Estados Unidos supera en tamaño.
El rumbo de
Amazon era de por sí admirable, pero su
mayor éxito radica en la extraordinaria
alza del precio de su acción a comienzos y
luego a finales de 1998. El analista de CIBC
Oppenheimer Henry Blodget dejó atónitos a
los inversionistas al predecir que el precio
de la acción de Amazon - en ese momento un
tanto por debajo de los US$243 - llegaría a
los US$400 (ajustado a las divisiones de
acciones realizadas). Un analista de Merrill
Lynch contestó que la acción de Amazon
debería situarse en US$50 antes de la
división. Blodget aclaró a toda prisa su
informe diciendo que los US$ 400 eran para
un plazo de 12 meses.
La acción
de Amazon alcanzó el precio de Blodget
durante los siguientes 14 días de negociación.
Hoy en día,
los escépticos se resisten a creer que la
acción pueda haber alcanzado tales alturas,
mientras que la competencia imita
absolutamente todo lo que hace Amazon, desde
su modelo comercial hasta la apariencia de
su página de la Web. Si bien el exuberante
precio podría no durar para siempre, la
compañía de Bezos cuenta con una clientela
leal, un historial exitoso y una facturación
que continúa su camino ascendente.
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