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Desde los años
40, International Business Machines (IBM) ha
sido casi un sinónimo para designar a una
computadora. A pesar de ello, al final de
los años 80 - la década que inauguró la
era de las PC -, la gigantesca empresa se
encontraba a la deriva y desconectada tanto
de los clientes como de las innovaciones del
sector. Los problemas de la compañía de
Armonk, Nueva York, se multiplicaron por los
desastrosos cambios que llevó a cabo en su
modelo de negocio y la creciente rigidez en
su estructura laboral, durante mucho tiempo
famosa por su burocracia.
Cuando
Louis Gestner tomó las riendas como
presidente ejecutivo en 1993, muchos en Wall
Street creyeron que la compañía era un
gigante cuyo cuerpo seguía moviéndose a
pesar de la defuncion del cerebro. Los
analistas especulaban con distintas fechas
para una eventual división de IBM que
siguiera la pauta de AT&T, cuya operación
se repartió en telefónicas regionales
conocidas como las Baby Bell.
Pero
Gestner no había llegado al cargo para
supervisar la escisión de una leyenda
estadounidense. El directivo intensificó el
severo programa de despidos y cierres de fábricas.
Con ello mató algunas vacas sagradas, como
por ejemplo el reparto de dividendos de la
empresa o sus reglas conservadoras acerca de
la vestimenta que debían llevar sus
empleados.
La
estrategia de Gestmer se llamó "informática
centrada en las redes". Para lograr que
IBM recuperara su gloria se concentró en el
servicio a clientes, los servidores y el
papel de Internet. Los comentaristas
observaron (con razón) que el plan no se
basaba en la búsqueda de innovaciones, sino
que se trataba de reutilizar dos elementos
que siempre habían dominado el negocio de
IBM: las computadoras centrales y el
marketing.
IBM nació
en 1911 como la
Computing-Tabulating-Recording Co. 13 años
después cambiaría su nombre a
International Business Machines. Hasta el
decenio de los 50, el principal negocio de
la empresa radicaba en la fabricación de máquinas
perforadoras, clasificadoras y de
contabilidad, aunque también llegó a
vender moledoras de café y rifles automáticos
(durante la Segunda Guerra Mundial). Pudo
luchar contra los estragos de la Gran
Depresión de 1929 gracias a varios
contratos que le fueron otorgados a raíz
del New Deal, el programa de reconstrucción
nacional de F.D. Rosevelt. Entre otras
cosas, el gobierno le encargó el control de
los archivos del sistema de Seguridad
Social.
Lo cierto
es que la compañía entró tardíamente al
mercado que más adelante llegaría a
dominar. En 1952 presentó su primer
procesador comercial, el modelo 701, seguido
tres años más tarde por la primera
computadora comercial, un monstruo lleno de
focos eléctricos que sería adquirido por
Monsanto. IBM utilizó al máximo la enorme
cantidad de clientes que ya tenían
calculadoras electrónicas fabricadas por la
empresa y, para 1961, las computadoras y
productos relacionados generaban las tres
cuartas partes de sus ingresos.
La compañía
inició ese mismo año el desarrollo de la
serie 360, las primeras computadoras de IBM
basadas completamente en los circuitos
integrados. Las 360 fueron la primera
familia completa de máquinas especializadas
según la industria a la que se dirigían y
diseñadas para llevar a cabo tareas
distintas. El esfuerzo le costaría unos
US$5.000 millones, pero también resultaría
increíblemente exitoso.
IBM alquiló
sus enormes computadoras centrales a las
empresas a la vez que daba capacitación
para usarlas,. De esta forma se convertía
en un socio crucial, a la vez que ganaba la
reputación de brindar un servicio ejemplar.
IBM logró enormes márgenes de utilidad con
máquinas de las que era el dueño.
Pero
mientras dominaba el sector de computadoras
centrales, IBM no consiguía una posición
similar en los mercados de estaciones de
trabajo y de computadoras personales. A
finales de los 70, la empresa diseñó la
tecnología de microprocesadores RISC que
luego sería la fuerza motriz de las
estaciones de trabajo de Hewlett-Packard y
Sun Microsystems. Sin embargo, ningún
producto de IBM utilizó los chips RISC
hasta 1990. La tecnología no gustaba a las
divisiones de IBM, que se habían convertido
en feudos cada vez más cerrados.
No
obstante, el error era mínimo en comparación
con los que IBM cometió en el sector de las
PC. Primero, a finales de los 70 la compañía
hizo caso omiso del surgimiento de las
computadoras personales, lo que permitió
que Apple Computer, Commodore y otros
competidores tomaran la delantera. Luego
diseñó su propia PC con tanta prisa que
tuvo que comprar los chips y el sistema
operativo a proveedores externos, en este
caso Intel y Microsoft.
IBM presentó
su PC en 1981 y dominó el mercado durante
los tres años posteriores. Pero la empresa
cavaba su propia tumba al recurrir a
fabricantes externos: la compañía entregó
a Microsoft derechos exclusivos para otorgar
a terceros licencias para el uso del sistema
operativo. Gracias a este regalo, la firma
de Bill Gates se convirtió en un imperio
mientras un sinnúmero de empresas usaron el
sistema operativo de Microsoft y los chips
de Intel para fabricar clones de la PC de
IBM. Al principio, las fabricantes de clones
se apropiaron de una parte de la cuota de
mercado de IBM y luego, cuando la compañía
disminuyó su ritmo en el desarrollo de
productos, las competidoras se volvieron líderes
del sector. Para mediados de los 80, IBM se
había convertido en una empresa más entre
el montón de fabricantes de PC y hoy la
plataforma de las PC está identificada con
Microsoft en lugar de IBM.
En 1980,
IBM estaba confiada de que sus ventas crecerían
rápidamente en el transcurso de los diez años
siguientes hasta alcanzar US$100.000
millones en 1990. John Opel, presidente del
directorio de IBM, pensaba que la amenaza
provendría de las fabricantes de chips
japonesas, por lo que reestructuró la
empresa para enfocarla a la manufactura en
lugar del márketing. La compañía contrató
a decenas de miles de trabajadores y gastó
miles de millones de dólares en la
construcción de fábricas y la compra de
equipos, todo ello con el propósito de
crear la infraestructura para apoyar los
US$100.000 millones en ventas que, según
sus cálculos, iban a recaudar. Para
financiar su visión, IBM abandonó el
modelo de alquiler de equipos y empezó a
venderlos.
Con esta última
decisión, la compañía rompió lo que
hasta entonces sus clientes habían
considerado un pacto sagrado. La calidad de
sus aparatos y servicios empeoró y dejó
molestos a los consumidores. Si a ello le
agrgamos que la máquina dominante de los 80
fue la PC y no la computadora central, el
resultado fue que en 1990 IBM facturó
US$60.000 millones, una cifra lejana de los
US$100.000 millones esperados.
En ese
entonces la compañía ya se encontraba en
apuros: además de deteriorar su reputación,
IBM incurrió en altos costos de
reestructuración para deshacerse de las
plantas, los equipos y los empleos que había
agregado a la empresa durante su programa de
expansión. De ahí las cosas se empeoraron
aun más. IBM registró una pérdida de
US$4.970 millones en 1997 y el precio de su
acción cayó a US$40 en 1993. La empresa
había comenzado la búsqueda de un nuevo
presidente ejecutivo y tuvo que enfrentar el
hecho de que ningún veterano de la
industria informática quería el puesto.
Fue en ese
entonces que llegó Louis Gerstner tras una
carrera como ejecutivo de RJR Nabisco.
Descartando los planes para escindir IBM al
estilo de AT&T, Gestner impuso más
austeridad, recortó los gastos operativos y
se esforzó para retornar a los puntos
fuertes de compañía.
Gestner no
creía en el ocaso de las computadoras
centrales, sino que pensaba que las grandes
máquinas volverían a tener una importante
demanda. El surgimiento de Internet y la
expansión del ancho de banda disponible
para los usuarios de las computadoras causaría
un enorme aumento en el flujo de datos a
escala mundial: las computadoras centrales
serían la mejor forma de almacenar las
grandes cantidades de datos utilizadas por
las PC alrededor del mundo.
Según el
modelo de "informática centrada en las
redes" implantado por Gestner, un
aumento en las ventas de computadoras
centrales dará ímpetu a las divisiones de
software, microprocesadores y atención a
clientes, cada una de las cuales se
convierte crucial para el éxito de la
estrategia de IBM. Se espera que el sector
de servicios crezca, conforme las empresas
buscan ayuda en la instalación y
mantenimiento de los servidores gigantes. En
1995, como parte del fortalecimiento de este
sector, IBM gastó US$3.500 millones para
adquirir Lotus Development, fabricante de
Lotus Notes, uno de los programas informáticos
más populares en el mundo de los negocios.
Está claro
que IBM ha cambiado mucho desde la época en
que estaba totalmente enfocada a las
computadoras centrales: si hace 10 años
estas generaban la mayor parte de sus
ingresos, hoy apenas representan
aproximadamente un tercio de su facturación
mientras los sectores de PC y de servicios
informáticos crecen rápidamente. Pero los
márgenes de utilidad de la compañía
siguen siendo mucho más altos en el rubro
las computadoras centrales y, de acuerdo con
la estrategia de Gestner, su importancia es
enorme para el futuro de IBM.
dado
resultado la estrategia? Los inversionistas
creen que sí: en 1997 la acción de IBM
subió hasta valer unos US$180, un precio
que no había alcanzado en casi una década.
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