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En 1994 Bell
Atlantic canceló un pacto de integración
de sistemas al gigante de la telefonía
AT&T. Este acuerdo formaba parte de un
contrato de cinco años de duración por un
valor de US$11.000 millones. Se trataba de
un nuevo incidente que se inscribía dentro
de una inquietante tendencia: las telefónicas
regionales de Estados Unidos (Baby Bells)
estaban cancelando las órdenes de compra de
equipos telefónicos a la división de
equipo para red de AT&T. El crecimiento
de este departamento, que había alcanzado
un ritmo mayor al 17% en 1994, cayó
considerablemente durante la primera mitad
de 1995.
Las Baby
Bells se estaban preparando para la entrada
de AT&T en sus mercados locales tras la
desregulación de las telecomunicaciones. En
vista de este escenario, se comenzaron a
preguntar si valdría la pena ayudar a su
futuro rival.
AT&T,
que se enfrentaba a una creciente
competencia en el negocio de equipos para
redes - además de tener cada vez más
problemas regulatorios y legales -, decidió
escindir la división de equipos en una
compañía completamente separada. También
escindiría su división de computadoras
para enfocarse, una vez más, en el servicio
telefónico.
Wall Street
se entusiasmó con los proyectos de esta
nueva compañía aún antes de que recibiera
el nombre de Lucent Technologies. La empresa
vendería conmutadores de red, microchips,
sistemas telefónicos para oficinas y teléfonos
particulares.
Lucent
quedaba en una posición ideal para tener éxito
con la venta de estos productos que, a pesar
de carecer de glamour, eran necesarios para
cualquier oficina integrada a la era de la
información
Pero
AT&T brindó a Lucent otra razón para
nacer y esta sí tenía glamour: Lucent
heredó la mayor parte de Bell Laboratories,
el legendario brazo de investigación de
AT&T, que desarrolló el sistema
operativo Unix y el lenguaje de programación
C. Con ello, Lucent logró una diferenciación
instantánea distinción entre los
inversionistas y los expertos tecnológicos.
Lucent obtuvo una posición privilegiada
para acceder al liderazgo en la fabricación
de equipo y sistemas operativos para objetos
electrónicos interconectados.
AT&T
escindió un 20% de su capital en Lucent por
un valor de US$3.500 millones en abril de
1996; la acción cerró a US$30,625 en su
primer día de negociación y ha subido
constantemente desde entonces.
Lucent ha
experimentado crecimientos de al menos 10%
trimestre tras trimestre gracias a sus
relaciones más cordiales con las Baby
Bells. En marzo de 1997 llegó a un acuerdo
extrajudicial por una demanda de US$3.500
millones - un legado de AT&T un poco
menos interesante - que presentaron Bell
Atlantic y DSC Communications.
El negocio
de los chips ha resultado bastante exitoso y
reportado sólidas ganancias. Los chips de
Lucent para el procesamiento digital de señales
se utilizan en cerca del 60% de los teléfonos
celulares del mundo. La compañía también
ha tenido éxito con los procesadores
integrados de video, que ofrecen capacidades
para las conferencias de video para las
computadoras personales.
Lucent
también ha intentado cubrir una de las
principales necesidades en el mundo
empresarial estadounidense: el mercado de la
unificación de mensajes para integrar
e-mail, fax o correo de voz en un mismo
servicio. En julio de 1997, la compañía
compró Octel Communication por US$1.800
millones, líder en el mercado en sistemas
de correo de voz.
La empresa
también se ha distinguido por el negocio de
redes de datos. En ocho meses gastó cerca
de US$1.650 millones para comprar a los
fabricantes de equipos de redes Livingston
Enterprises y Yurie Systems. De este modo
ostentó el liderazgo en la carrera por
ofrecer la veloz tecnología DSL a todos
aquellos usuarios de Internet que estaban
desesperados por obtener una mayor capacidad
de transmisión para sus computadoras.
Lucent ha
presionado para que los Laboratorios Bell
ofrezcan con mayor rapidez al mercado los
resultados de sus investigaciones. La compañía
ha cerrado acuerdos para probar los sistemas
de telefonía a través de Internet y continúa
trabajando en el Plan 9, un lenguaje de
programación que pretende ser el sucesor de
Unix. También se encuentra trabajando en
Inferno, un lenguaje rival de Java que
permitirá que distintas aplicaciones
funcionen en computadoras, televisores,
electrodomésticos o cualquier red de
comunicación. Los defensores de Inferno
argumentan que tiene algunas ventajas con
respecto a Java: la más notoria de ellas es
que necesita muy poca memoria para
funcionar, lo que le permitiría adaptarse a
los artefactos portátiles.
Lucent
también es fuerte en el área de las redes
de datos. Desde el 1 de octubre de 1998, los
inversionistas y analistas se mantuvieron al
pendiente de cualquier indicio de compra de
empresa que podría llevar a cabo la compañía
en el mundo de las redes. ¿Y por qué esa
fecha? Porque ese día se cumplió el
segundo aniversario de la separación de
Lucent y quedaba libre de ciertas
restricciones contables que no le habían
permitido realizar importantes adquisiciones
en un período caracterizado por la
consolidación en ese mercado.
Sólo una
caída en el mercado previno que Lucent
actuara con rapidez, pero cuando lo hizo, lo
hizo con audacia, y compró Ascend
Communication por US$20.000 millones en
enero de 1999.
La compra
fue crucial debido a que la industria de
telecomunicaciones - de US$200.000 millones
al año - se mueve rápidamente hacia las
tecnologías de comunicación parecidas a
Internet, sector en el que radica la ventaja
competitiva de Ascend.
Pero la
combinación de estas compañías tiene sus
riesgos. El principal producto de Ascend son
los conmutadores para el modo de
transferencia asíncrona (ATM, Asynchronous
Transfer Mode), red estándar para
transmitir a alta velocidad por medio de
fibras ópticas. Pero incluso las empresas líderes
de ATM dicen que las redes ATM finalmente
serán reemplazadas por redes que utilizan
un sistema distinto denominado Internet
Protocols, o IP. Algunos expertos advierten
que ese cambio se producirá más rápido de
lo que muchos piensan.
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