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Como sucede
con Bill Gates y Microsoft, es casi
imposible hablar de Oracle sin hablar de su
extravagante fundador y presidente
ejecutivo, Larry Ellison.
El
principal producto de Oracle son las bases
de datos de software, un enorme sistema para
organizar archivos aún desconocido por la
mayoría del público. Sin embargo, Ellison
y su personalidad imponente han llamado una
y otra vez la atención. Si llega el día en
que su incansable promoción de las
computadoras de red rinda frutos, Oracle
podría convertirse en un nombre muy
conocido como el proveedor del software detrás
de una nueva generación de dispositivos
informáticos.
La de
Oracle es una de las clásicas historias de
una pequeña firma de Silicon Valley que
hace fortuna y se convierte en un imperio de
la informática. La segunda compañía de
software más grande del mundo comenzó como
una modesta consultoría de software
californiana con el nombre de Software
Development Laboratories y menos de US$2.000
de capital inicial. Ellison, quien tenía
muchas ganas de ser su propio jefe después
de trabajar como programador en Amdahl y
Ampex, se juntó con su supervisor de Ampex,
Robert Miner, para fundar Oracle en 1977,
dos años después de que Bill Gates y Paul
Allen fundaran Microsoft.
Ellison y
Miner construyeron un negocio significativo
al diseñar aplicaciones especializadas de
bases de datos para la CIA además de otros
clientes. Su primer gran paso vino cuando se
enteraron de que IBM estaba investigando las
bases de datos relacionadas mediante una
tecnología asociada para la recuperación
de datos llamada "lenguaje de consulta
estructurada" (SQL, por sus siglas en
inglés). A diferencia de las bases de datos
tradicionales con archivos llanos, SQL
permitía a los usuarios extraer la
información y detectar las tendencias (como
los patrones de compras de los clientes en
una tienda por departamentos) de forma más
eficiente.
En 1979,
Oracle introdujo la primera base de datos
relacionada comercial que utilizaba SQL, dos
años antes de que IBM presentara su propio
producto basado en el mismo lenguaje.
Paralelamente a ello, la empresa adaptó su
software para funcionar en un abanico de
sistemas operativos. Así sus productos podían
combinarse de forma adecuada con todos los
sistemas utilizados por las compañías,
desde las computadoras centrales y las
minicomputadoras hasta las PC.
Oracle
prosperó en la década de los 80: creció
gracias a su tecnología y una fuerza de
ventas extremadamente enérgica que se
guiaba por el estilo agresivo de su
director. La empresa salió a bolsa en 1986
en una operación que convirtió a Ellison
en multimillonario (llegaría a ser el
segundo empresario más rico del mundo del
software, después de Gates). En 1990 Oracle
ya estaba moviendo mil millones de dólares
por año. El dinero ayudó a pagar el
vestuario elegante de Ellison y el sinnúmero
de multas por exceso de velocidad en su
Ferrari. Pero el ritmo al que se movía
Oracle no permitía al directivo ver la
realidad del negocio.
Presionada
por las metas demasiado ambiciosas
planteadas por Ellison, la fuerza de ventas
de Oracle comenzó a vender productos que no
estaban disponibles, con lo que registraban
ingresos antes de recibirlos. Al mismo
tiempo, los clientes comenzaron a sentirse
cada vez más presionados por los
escuadrones de ventas de la compañía. En
1990, Oracle se vio obligada a revisar su
declaración de ingresos y casi se fue a la
quiebra. Ellison, cuya cabeza era solicitada
por clientes y financieros, contrató a dos
ejecutivos experimentados para poner orden
en el negocio: por un lado, Raymond Lane
como director ejecutivo de Oracle USA y
director general de operaciones; por el
otro, Jeffrey O. Henley como director
general de finanzas.
La llegada
de Lane y Henley moderó la temeridad de
Oracle y la perseverancia de Ellison
sorprendió a muchos. Pero la nueva la plana
ejecutiva tampoco vacunó a la compañía
contra los errores. Ellison defendió a
bombo y platillo el concepto de
superautopista de la información y la
televisión interactiva. Para él, en el
futuro las películas por pago y los
servicios de compra por televisión serían
trasmitidos a los hogares desde poderosas
bases de datos de Oracle.
Como también
fue el caso de otras empresas de alta
tecnología que se entusiasmaron por la
televisión interactiva, como Microsoft y
Silicon Graphics, los planes de Oracle se
esfumaron en cuanto las telefónicas se
espantaron por el alto costo que suponía
actualizar sus redes. También fracasó un
plan de Oracle para adquirir Apple Computer
en 1995.
Tras el
desvanecimiento de la TV interactiva y el
auge del entusiasmo por Internet, Ellison se
aferró al concepto de otra innovación
tecnológica: las computadoras de red (NC
por sus siglas en inglés). La idea de las
NC parecía sencilla: construir un
dispositivo de US$500 para que las masas de
consumidores tuvieran acceso a navegar en
Internet y enviar correo electrónico. También
pensaba proveer computadoras baratas para
las redes empresariales.
En 1996,
Oracle estableció una serie de normas técnicas
para las NC junto con IBM, Sun Microsystems,
Netscape Communications y Apple. Unos meses
después, Oracle escindió una filial,
Network Computer (que luego se fusionó con
Navio Communications, filial de Netscape),
para crear software operativo para esas máquinas.
Por supuesto, la compañía tenía la
esperanza de que las bases de datos de
Oracle sirvieran también para almacenar
datos de las NC.
En sus
numerosos discursos públicos, Ellison usó
la NC para atacar el costo y la relativa
complejidad de las computadoras personales.
Detrás de sus críticas, muchos veían un
enfrentamiento personal con Bill Gates, el líder
de la industria de software para las PC. Decían
que Ellison no quería figurar en el papel
secundario.
En todo
caso, el concepto de las NC jamás despegó:
el diseño se demoró mientras los precios
de las PC bajaron hasta niveles que minaron
gran parte de la necesidad de un sistema
alterno como las NC. (Oracle y Sun están
reanimando la idea con el nombre de raw iron
[hierro crudo]: computadoras de una sola
función que no precisan de sistemas
operativos grandes como Windows.)
A pesar de
estos reveses, Oracle permanece como líder
en el mercado de bases de datos. En 1997, la
empresa fue golpeada por la competencia de
Microsoft, Informix y Sybase, además de
enfrentar ásperas críticas por haberse
quedado atrás en el mercado de aplicaciones
construidas sobre las bases de datos. Sin
embargo, los resultados impresionantes de
Oracle en el segundo semestre de 1998
mostraron un fuerte repunte.
Aún está
pendiente el sueño de las NC. Si se
materializa la visión de Ellison acerca de
un mundo dominado por computadoras
alternativas a las PC, su empresa será la
mejor situada para proveer los
"archiveros" del futuro.
Eclipsadas las PC y Microsoft, Oracle y
Ellison alcanzarían ese primer lugar que
tanto añoran.
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