Si sos de los que se cuidan en salud y no quieren que cualquier desconocido ande chusmeando tu vida en Facebook, probablemente ya sepas que la red de Meta permite limitar quién ve qué con unos pocos clics. Es un movimiento que muchos buscan para mantener el perfil bajo llave, dejando las publicaciones al alcance exclusivo de los conocidos, y por suerte, el proceso es bastante directo.
Cuando activás la función de restringir el perfil, básicamente le bajás la persiana a los curiosos. La plataforma empieza a mostrar solo una parte mínima del contenido a quienes no forman parte de tu lista de amigos. Con esto activo, la gente que no tenés en tus contactos ya no puede agrandar tus fotos de perfil o de portada, ni ver tus historias, publicaciones nuevas o ese álbum que subiste el verano pasado. Incluso, todo lo que antes tenías en modo “Público” se repliega automáticamente para que solo lo vean tus amigos. Además, se activan los filtros de revisión de perfil y etiquetas, y tu sección de “Información” se recorta drásticamente.
Ahora, no te confundas: restringir no es borrar. Tu foto de perfil actual, la de portada, hasta cinco detalles de tu bio que hayas dejado públicos, y lo que publiques en grupos o Marketplace sigue estando a la vista. Y ojo, porque Meta es clara al respecto: cualquier persona va a poder seguir buscándote, mandarte solicitud, intentar enviarte un mensaje, encontrarte en “Personas que quizá conozcas” o ver qué páginas seguís. Es un escudo, pero no una capa de invisibilidad total.
Para hacerlo, no hay mucha vuelta: entrás a tu perfil, buscás los tres puntos que aparecen abajo de tu foto de portada, seleccionás la opción de “Restringir perfil”, confirmás y listo. Vas a ver un ícono azul que te confirma que ya estás resguardado. Y si algún día te arrepentís, revertirlo es igual de fácil.
Mientras nosotros nos preocupamos por quién ve nuestras fotos, Meta mueve los hilos por otro lado. Hace unos días, muchos usuarios empezaron a recibir notificaciones raras, tipo “Tus ajustes van a cambiar”, avisando que la función “Actividad fuera de Facebook” —esa que hace siete años se vendía como un gesto virtuoso de la empresa para priorizar la privacidad sobre la ganancia— se termina.
Básicamente, la configuración que te permitía desconectar de cuajo tu actividad fuera de Meta está desapareciendo. La empresa está simplificando sus controles, o mejor dicho, los está consolidando bajo el nuevo ajuste de “Actividad de otras empresas”. La idea es que, aunque no les des permiso para mostrarte contenido basado en lo que hacés en otras webs o compras físicas, Meta va a seguir recolectando esos datos de todas formas. La diferencia es que ahora la empresa decide si los anonimiza o los usa para mejorar sus productos, tal como dice su Política de Privacidad.
Desde la compañía se escudan diciendo que es una forma de optimizar la experiencia y no tener dos ajustes que hacen casi lo mismo. Pero, a fin de cuentas, el panorama es claro: mientras vos intentás cerrar tu perfil para que no te espíen los vecinos, ellos están afinando los engranajes para que, aunque te encierres en casa, el rastro de tu actividad digital siga alimentando el algoritmo de personalización. Es el juego constante de las redes sociales: una mano te da la opción de restringir el acceso a tus fotos, mientras la otra mantiene las puertas abiertas para seguir rastreando qué hacés cuando no estás navegando en su plataforma.